23 dic. 2015

Estaba comiendo turrón y me llamó papa noel


Hoy es nochebuenaaaaa!! Y como mañana es navidad os traigo una receta de turrón, parece laborioso pero es muy fácil. Se trata de un turrón de caramelo con rugiente de almendras y chocolate blanco, tres elaboraciones diferentes que casan genial.
Si me llamó Papa Noel, desde cocacola.

Los niños tienen un pensamiento mágico que les ayuda a comprender el complicado mundo que les rodea. Creen, por ejemplo, que los árboles sienten, las plantas hablan o los coches se cansan. Papá Noel, los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez forman parte también de ese mundo imaginario. Hay padres que consideran que hablarles de estos personajes es engañarles y prefieren decirles que no existen para ahorrarles ese día en el que todo se descubre. Otros no están dispuestos a privarles de esa ilusión que les hace vivir momentos muy especiales.
“No solo es positivo, sino que es imprescindible que los niños crean en Papá Noel y los Reyes Magos. Es, sencillamente, respetar su infancia porque es algo que solo se da en esta etapa de la vida”, asegura Cristina García, pedagoga, terapeuta infantil y directora de Edúkame. “Esta creencia les ayuda a desarrollar la imaginación y la fantasía, y es también importante para su desarrollo emocional”, apunta por su parte Sonia López, maestra, psicopedagoga y colaboradora del Club de Malasmadres.“Además, es una forma preciosa de transmitir la ilusión por los sueños y otros valores como la entrega, el amor y la bondad”.
Eso sí, nunca hay que utilizar al entrañable barbudo que viste de rojo ni a Melchor, Gaspar y Baltasar en sentido negativo para lograr la obediencia de los más pequeños, subraya López. “Ya en agosto oí a una madre que decía a su hijo en el parque que, si seguía portándose así, no le traerían nada los Reyes, y eso es lo que no hay que hacer”, recuerda esta maestra de sexto de Primaria a la que algunos alumnos preguntan: “¿y si suspendo tendré regalos?”.

Sorprende a los que más quieres

Coca-Cola también cree en la magia de la Navidad y siempre trata de alimentarla. Este año lo hace especialmente, dentro de su campaña navideña #HazFelizaAlguien, con dos iniciativas. Padres, abuelos y familiares pueden sorprender a los más pequeños haciendo que Papá Noel les llame al móvil y visitando su encantadora casa en Madrid. Dos experiencias inolvidables, tan reales como mágicas, para los niños y no tan niños.





Turrón de caramelo y praliné (para 1 turrón)

Ingredientes:

Para la cobertura:
  • 300 g de chocolate negro o de repostería.
  • 30 g de manteca de cacao o aceite suave
Para el relleno de caramelo:
  • 200 g de azúcar
  • 100 ml de nata para montar
  • 100 g de mantequilla
  • Una pizca de sal
Para el ganaché de chocolate blanco
  • 200 g de chocolate blanco
  • 80 ml de nata para montar
Para el curtiente
  • 100 g de almendras en trozos
  • 150 g de azúcar
Primero preparamos el caramelo. para ello ponemos el azúcar en un cazo a fuego medio. Cuando se haga un caramelo dorado, retiramos del fuego y añadimos la nata y la mantequilla; cuidado porque el borboteo es bastante fuerte. Volvemos a llevar al fuego, añadimos una pizca de sal y cocinamos un minuto o dos hasta obtener una crema suave y untuosa. hay que tener en cuenta que cuando se enfríe se pondrá más sólida. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Preparamos el molde:
Para ello necesitamos un brick de leche, lo cortamos por la mitad y listo.

Para la cobertura fundimos el chocolate con la manteca y lo atemperamos como explico aquí, tranquilos es un atemperado rápido.
Vertemos el chocolate en el molde y lo esparcimos bien, retiramos el sobrante y lo refriéramos hasta el momento de usarlo.

Mientas, preparamos el ganaché. En un bol troceamos el chocolate, por otra parte hervimos la nata y la vertemos sobre el chocolate. Rememos bien y dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Sacamos el molde y agregamos unas cucharadas del caramelo, lo esparcimos con una espátula y agregamos un poco del ganaché, sin llegar el borde, refrigeramos hasta que este bien duro.

Mientras preparamos el curtiente, en un papel de horno o de plata repartimos la almendra, por otra parte hacemos un caramelo con el azúcar y lo vertemos sobre la almendra, dejamos hasta que este duro.

Sacamos el molde del frigorífico y añadimos en trozos el curtiente, vertemos una ligera capa de chocolate hasta que lo cubra. Y lo llevamos al frigorífico.

Cuando este bien duro lo desmoldamos y ya lo tenemos listo para sevir.

Lo podéis decorar con sellos, tinta comestible, transfers, pintura comestible, hay un montón de posivilidades.
Yo lo pinté con plata comestible.